| 25/01/2006
EL
PASADO DÍA 16 DE ENERO, SE HIZO
LA PRESENTACIÓN DE NUESTRO LIBRO LA CARRERA
DE OBSTÁCULOS, VIDA Y OBRA DE LAS PINTORAS
OCCIDENTALES ANTES DE 1950, DE GERMAINE GREER, EN EL SALÓN
PRECIOSO DEL ATENEO DE MADRID..
Parece enero proclive a enfermedades, percances, y hechos
tristes, de modo que incluso gente que pensaba ir tuvo que disculparse.
Recibimos cartas del Director del Museo del Prado, Miguel Zugaza,
lamentando su ausencia, correos del profesor de la Universidad
Autónoma Juan Antonio Ramírez alegrándose
de que este libro se publique por fin y el Director de la Hemeroteca
de Madrid, Carlos Dorado, nos ha enviado el texto que pensaba decir
en la ocasión y que nosotras transcribimos más abajo.
La
directora del Museo Reina Sofía, Ana Martínez
de Aguilar, repitió varias veces lo importante que es ese
libro y cómo debía estar en todas las bibliotecas
y centros de estudio españoles. Y también elogió a
nuestra pequeña editorial por hacer esa tarea que otras
editoriales no han emprendido y que, a pesar de los años
pasados desde la aparición del libro en 1979, era todavía
necesaria.
La
Directora de políticas de Igualdad, Soledad
Murillo, insistió en que la naturaleza de los sentimientos
llamados amor no siempre es benévola ni positiva para las
mujeres o para la profesión de las mujeres.
José Armida
destacó algunos ejemplos que da Germaine Greer de la obra
de las pintoras ocultada después por los marchantes o quién
sabe tras las firmas de otros pintores más importantes y
caros, como es el caso de Judith Leyster, nacida como Franz Hals
en Haarlem, Holanda, y algunas de cuyas obras aparecieron hasta
hace poco con las inciales superpuestas de FH.
Finalmente
María
Siguero reivindicó más becas de estudios de investigación
para que puedan hacerse los estudios sectoriales o parciales necesarios
para hacer libros de amplia síntesis y teoría innovadora
como este lo es. Así debería haber estudios sobre
la obra y etc. de la pintora Teresa Dieç, (en 1310) de las
pinturas de San Sebastián de los caballeros, en Toro, más
que una biografía novelada y una expo. de LLuisa Vidal,
pintora noucentista catalana, y aproximaciones de verdadero detective
a Josefa de Ayala (nacida en Sevilla y que marchó luego
a Obidos, Portugal, en el siglo XVII), las hijas de Juan de Juanes
en Valencia, la hermana de Anton Rafael Mengs, o sobre la última
aparecida del olvido, Delhy Tejero, nacida en Toro y que murió en
1968. Y también se deberían rastrear las 4 obras
de Artemisia Gentileschi traidas a Sevilla desde Nápoles
en 1626 y las obras que pintó en Madrid Sofonisba Anguissola
en la corte de Felipe II. Pues mientras tanto no nos podemos quejar
si los libros como este no citan casi nada a España. Y,
de paso que se estaba en el Ateneo, recordó que Emilia Pardo
Bazán había reivindicado en su vida poder ser nombrada
académica de la Real Academia de las Letras y la cosa casi
seguía igual pues en este momento hay sólo 2 mujeres.
Texto
de Carlos Dorado, director de la Hemeroteca Municipal
de Madrid y uno de los admiradores de la obra de Emilia Pardo
Bazán:
Siquiera
con mucha concisión sería
imperdonable no sumarse al acontecimiento que supone la aparición
del libro La Carrera de Obstáculos de Germaine Greer en
la editorial Bercimuel.
Porque
es asistir al resultado de lo que supone la voluntad, el acierto
en la selección
y el sentido de la oportunidad de una pequeña editorial
en estos tiempos que, tratando esta problemática, un editor
con la autoridad de Rafael Borrás ha llamado La guerra de
los planetas, sin veladuras, en el reciente segundo tomo de sus
memorias.
Y
porque la obra que ahora aparece, por fin, en español,
es una contribución de primer orden en la tarea pendiente
de completar la historia del arte. La mujer artista sigue enterrada
en el alveolo de su tiempo porque sigue actuando para su revalorización
la misma discriminación que gravitó en la realización
de su obra. En la práctica sigue sin admitirse lo que Castiglione
comentaba hace cinco siglos y que es lo mismo que aconsejaba su
padre, con tan buen resultado, a doña Emilia Pardo Bazán: “Todas
las cosas que pueden comprender los hombres, pueden ser también
ser comprendidas por las mujeres”. Y al mencionar a estos
dos señalemos que la falta de objetividad es moneda tan
en curso en este terreno del feminismo que alcanza también
a los hombres. Se comenta a veces que es una problemática
que ha interesado siempre y que sólo interesa a las propias
mujeres.
Y
al referirse a la mujer y al Arte no hay que ceñirse
sólo a la creatividad. Testigos presenciales no sólo
espectadoras, activistas, académicas o no, lo han sido y
son en todas las facetas, desde la crítica al comercio,
desde el quehacer historiador al museográfico. Otra obra
cuya aparición es casi felizmente coincidente con esta de
Germaine Greer , Nueva crítica feminista de arte. Estrategias
críticas recoge muy interesantes consideraciones al respecto,
como cabía esperar al participar en ellas miembros activos
de la Womens’ Art Library, que tanto contribuye a incentivar
la investigación de la actuación femenina en las
artes visuales. No es de pasar por alto el análisis de Katy
Deepwell: Después de la euforia de los años setenta
es alarmante la falta de respuesta en consonancia a partir de la
década siguiente, por la persistencia de un auditorio aún
desconfiado.
Por
eso es tan grato acoger, por fin, esta excelente edición española del ya clásico The Obstacle
Race. Women Artists de Germaine Greer. Obra que cabía esperar
de una personalidad nada vulgar como es la de su autora. Sus afirmaciones
figuran ya en antologías. Pueden ser, en ocasiones discutibles,
pero nunca pasan inadvertidas. Y es la discusión civilizada
el mejor catalizador de la cultura. Este libro de Germaine Greer
tiene asegurado un puesto permanente como obra de consulta, además
de su interés como lectura continuada, en la sección
de referencia de las bibliotecas.
Un
elogio de la obra de Germaine Greer: No pasa de largo por España. Y es meritorio cuando
en la propia España, con su amplísimo catálogo
que se abre en el siglo X con aquella Eude, una de las primeras
pintoras occidentales conocidas al firmar el Beato de la catedral
de Gerona, no atraen la atención que merecen. Bien que muchos
nombres fuesen recordados por Ossorio y Bernard en su siempre interesante
Galería de Artistas, de 1868, y que no falten buenos estudios
también de conjunto como el también Diccionario de
Isabel Coll Mirabent, o sectoriales como los de Estrella de Diego,
Esperanza Navarrete o Pérez Sánchez, en un repaso
urgente de memoria.
Germaine
Greer no se olvida de las hermanas Macip, de Isabel Sánchez
Coello o de María Blanchard.
Si no menciona otros es sin duda por límites de espacio.
En cambio nos depara la grata sorpresa de dedicar casi una página
a la entrañable figura de Rosario Weiss, la magnífica
dibujante madrileña –de la que Madrid no se acuerda
mucho discípula y ahijada de Goya, aunque no hija, opinión
que también recoge Greer y que pensamos debe descartarse
por razones que ahora no hacen al caso.
Tarea
de titanes, masculinos y femeninos, ésta de modificar los parámetros de
una sociedad, como denunciaba Stuart Mill en párrafo que
encabeza uno de los capítulos y que tanto complacía
a nuestra doña Emilia. Recordémosla una vez más
porque ella fue uno de esos titanes y porque a ella ha consagrado
mucho entusiasmo nuestra querida y admirada María Siguero,
a quien felicitamos cordialmente, así como al Instituto
de la Mujer, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, por
su apoyo. Con ese entusiasmo y con obras como La Carrera de obstáculos
vemos más rosas que espinas, según el título
que buscó Ángeles Carmona para su estudio de las
mujeres españolas del siglo XX.
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