| 02/2005
LES
OFECEMOS UN UN RESUMEN DE LO HABLADO EN LA MESA REDONDA SOBRE EMILIA
PARDO BAZÁN DEL DÍA 25 DE ENERO.
Doña
Emilia, articulista brillante
Maribel Orgaz
En sus crónicas periodísticas La Pardo Bazán
se retrató siempre como una mujer curiosa, sincera, muy valiente,
con una cultura asombrosa y una memoria prodigiosa.
Los elogios a la trayectoria profesional y vital de Doña
Emilia Pardo Bazán, (Coruña, 1851-Madrid, 1921) que
junto a Clarín y Galdós fueron los máximos
exponentes del realismo español decimonónico, se sucedieron
a lo largo de la tarde en la mesa redonda que se desarrolló
el pasado día 25 de enero con motivo de la presentación
del volumen de crónicas periodísticas Viajes por
Europa que ha publicado la editorial Bercimuel. Una pequeña
empresa empeñada en un gran proyecto, difundir la obra de
Doña Emilia para que ocupe el lugar que se merece en la historia
de la literatura. En el acto, que tuvo lugar en la Biblioteca Central
de la Red de Bibliotecas de la CAM, estuvieron presentes Carlos
Dorado, director de la Hemeroteca de Madrid, Asunción Doménech
historiadora y periodista, María Angeles Quesada, doctora
en filología, Carlos García Romeral, bibliotecario;
además de la editora, María Siguero. Los contertulios
coincidieron en varios aspectos al abordar la obra de la Condesa:
que pese a conocerse una obra inmensa compuesta por más de
quinientos cuentos, veinte novelas, siete libros de viajes y unos
miles de artículos periodísticos, además de
libros de cocina y biografías, no existe, por el momento,
un balance exacto de lo que Doña Emilia escribió durante
toda su vida. Según Carlos Dorado, sólo la trayectoria
periodística hay que rastrearla durante 56 años y
María Angeles Quesada añadió otro dato: la
producción cuentística podría rondar casi los
seiscientos cuentos. “Este verano se han encontrado publicados
en una revista de provincias un par de ellos inéditos”,
precisó. “La labor emprendida por la editorial Bercimuel
es, por tanto, admirable”, afirmó el director de la
hemeroteca de Madrid.
Una fuerza de la naturaleza
Viajes por Europa , el último de los libros que
la editorial ha sacado al mercado, comprende una serie de artículos-crónica
que la escritora publicó en el periódico El Imparcial,
acerca de sus viajes por Italia, Francia, Bélgica, Portugal
y Alemania. “Ella que nunca quiso dar detalles de sí
misma, se retrata muy bien en estas crónicas llenas de espontaneidad
y frescura”; continuó Dorado. Cualidades que junto
a un humor chispeante le hacían y hacen accesible a cualquier
lector, a pesar de que, como señaló Carlos García
Romeral, no hay que olvidar que esta mujer era cultísima:
había leído toda la literatura del siglo XIX, fue
la introductora del naturalismo en España, de la literatura
rusa, que, cuando escribía, se atrevía con todos los
géneros, que aprendió alemán para leer a Heine.
Doña Emilia fue una escritora con una sólida base
intelectual, que defendía el trabajo como forma de triunfo
social, en una época en la que eso no era precisamente lo
más admirado, destacó García Romeral. “Su
obra es una de las mejores fuentes documentales para conocer la
vida y la época que le tocó vivir”, añadió
Asunción Doménech. La Pardo Bazán, -a ella
le gustaba que le llamasen así, puntualizó Quesada-
tuvo una enorme conciencia de su singularidad como mujer y de lo
que ella hacía, en oposición a lo que era de esperar
en una mujer de la alta burguesía de su época, que
siempre defendió la necesidad de una educación para
todos, de una red de bibliotecas públicas en cada pueblo,
en cada barrio. Fue la primera mujer presidenta de la Sección
Literaria del Ateneo de Madrid y en 1916 se le concedió una
cátedra de Literatura Contemporánea en la Universidad
Central. “Ella que era una autodidacta, que nunca tuvo un
título de estudios, que se había formado a sí
misma. Eso no se lo perdonaron nunca y no pudo ejercer porque desertaron
de sus clases. Los alumnos, instigados por el profesorado de la
Universidad, la plantaron en el aula”, explicó María
Siguero. El director de la Hemeroteca de Madrid añadió:
“Sí, es verdad, pero ella nunca hizo jamás mención
a ese boicot. A su manera, siempre elegante y con un enorme sentido
del humor explicó que había dejado las clases porque
ya no tenía alumnos, sólo asistía a ellas un
viejecito que un día se constipó y se murió”.

De izda. a dcha. María Angeles Quesada, Asunción
Doménech, Carlos Dorado,
Carlos G. Romeral y María Siguero.
|